Programa de la asignatura.
Propósitos de la asignatura:
La asignatura de
Observación y Práctica Docente III, se ve muy relacionada con las visitas a
museos, a zonas arqueológicas, a monumentos y a otros recintos históricos y
culturales; puesto que el implemento de estos recursos didácticos en la
enseñanza de la historia se deben incluir en las planeaciones de las sesiones,
y que mejor haciéndolo desde nuestros primeros acercamientos a las aulas,
promover las visitas a estos sitios históricos tal es el caso del cerrito de
los melones, ayuda a l niño al adolescente a interesarse más en los temas que
se desarrollan en las clases, como dice Max Van Manen el tacto pedagógico trata
de ayudar a los estudiantes a desarrollar un interés intrínseco en todos los
aspectos de la lengua o las matemáticas y por que no de la historia, así
también como de cualquier asignatura que se imparta en la Educación Básica.
De esta forma
nosotros podemos recurrir a esta propuesta de recurso didáctico para poder
desarrollar con nuestros alumnos el tacto pedagógico, incentivando a nuestros
adolescentes a saber más sobre la historia, más sobre los lugares que tienen
tan cerca de donde viven y que no conocen la importancia que cada uno de ellos
tiene.
Y que muchas
personas, incluyendo estudiantes de varios niveles educativos de la zona de
Texcoco desconocen sobre la existencia del cerrito de los melones, han pasado
cerca del lugar pero nunca han tenido la curiosidad por entrar al recinto y
conocer más sobre su pasado histórico, del lugar dónde viven.
El profesor tiene la
gran labor y responsabilidad de hacer que sus alumnos aprendan y se desarrollen
en el ámbito cultural, no solo en los conocimientos de su asignatura, pues aun
que no sea precisamente la asignatura de historia, el docente puede lograr que
los alumnos conozcan su pasado por medio de visitas a museos cercanos a la
comunidad y a recintos culturales que le permita conocer más sobre sus raíces,
pues como dice Max Van en “El tacto pedagógico”, los profesores no nos damos
cuenta de cómo influimos en nuestros alumnos, incluso en aquellos que menos
imaginamos. La influencia es tan sutil que en la rutina de la vida diaria no
llegamos a notarlo, hasta que, una vez en casa, nos damos cuenta por un
sorprendente incidente o reconocimiento.
Es así que los
docentes día a día con la practica puede motivar al alumno a asistir a museos,
zonas arqueológicas, etc., tal vez primero por obligación de cumplir con
trabajos y obtener la calificación, pero depende del maestro darle la
intencionalidad correcta a la visita y sobretodo de despertar en los alumnos el
gusto por ir a estos sitios enseñándoles que ir a museos es toda una aventura
inimaginable, donde descubren muchas cosas, que nunca por su mente pasaría
hasta que asisten a estos recintos históricos.
Jere Brophy indica
que en toda asignatura escolar o área del saber las necesidades de aprendizaje
de los alumnos varían a medida que aprenden más. En consecuencia, esa
combinación de métodos de enseñanza y actividades de aprendizaje debe ir
evolucionando conforme avanzan los años de escolaridad, las unidades de
enseñanza e, incluso, cada una de las lecciones.
De igual modo Brophy
señala en la lectura “La enseñanza” que el docente debe generar ambientes
propicios para aprender en el aula, por medio de la buena relación entablada
entre maestro-alumnos, pero que también el maestro debe promover una actitud de
aprendizaje al proponer actividades y destacar lo que el alumno aprenderá de
ellas, al tratar los errores como parte natural del proceso de aprendizaje.
De esta manera vemos
que es interesante incluir actividades variadas dentro de las planeaciones,
obviamente siempre y cuando vallan acordes a los temas que se van a abordar y
que se ajusten a los estilos de aprendizaje de los alumnos, ir a visitar el
cerrito de los melones y conocer más sobre Texcoco antes de la llegada de los
españoles, es un tema que se revisa en tercer año de secundaria al estudiar las
culturas mesoamericanas, y este lugar nos puede abrir las puertas para que el
alumno conozca más sobre el lugar donde vive y lo más importante que no solo conozca
de la historia por medio de libros, sino que él se sienta parte de ella
visitando estos lugares.
Para conocer el
cerrito de los melones http://www.bing.com/images/search?q=cerrito+de+los+melones&FORM=HDRSC2
los maestros en
primera instancia deben platicarles a los alumnos sobre quiénes se asentaron en
la zona de Texcoco, a que se dedicaban y quiénes eran, conjuntando así su
conocimiento previo sobre el lugar con el nuevo conocimiento estableciendo lo
que sugiere Brophy, orientaciones para el aprendizaje; para posteriormente
llevar a los alumnos conocer esta zona y por qué no pedir una visita guiada
para que los alumnos tengan mejor conocimiento del lugar, y una perspectiva
diferente de lo que están viendo en el cerrito de los melones y de lo que
conocieron en clase sobre el sitio arqueológico.
Y finalmente llegar a
desarrollar un pensamiento reflexivo en los alumnos, John Dewey en ¿Qué es
pensar? Nos dice que la reflexión no implica tan sólo una secuencia de ideas, sino
una con-secuencia, esto es, una ordenación consecuencial en la que cada una de
ellas determina la siguiente como su resultado, mientras que cada resultado a
su vez, apunta y remite a las que le consiguieron.
De tal modo que
podemos crear en el alumno este tipo de pensamiento al reflexionar el por qué
de las cosas, los antecedentes de la construcción del cerrito de los melones,
acomodando los acontecimientos cronológicamente hasta llegar así a la
actualidad al cómo y el por qué quedo este lugar en ruinas, haciendo que el
alumno comprenda mejor la información y pueda tener mejor manejo de información
sobre su pasado indígena.
Pero esta labor no es
fácil se debe de ir gradualizando este
tipo de pensamiento y de trabajo en los alumnos, conforme a sus habilidades
y desarrollo cognitivo; hasta llegar al pensamiento reflexivo.
Pues bien ahora sólo
queda ir implementando poco a poco en nuestras jornadas de prácticas y a los
largo de nuestra vida profesional, las visitas a recintos históricos y no
olvidarnos de que existen muchos recursos didácticos que permiten que nuestros
alumnos aprendan de mejor manera, complementando los temas vistos en clase y
relacionándolos con su vida cotidiana
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