Acolhuacan,
territorio sin duda importante durante los tiempos prehispánicos, centro de
cultura, religión y avances tecnológicos importantes para la época.
Recordemos
que la población originaria de nuestro país era indígena, y, en específico el cerrito
de los melones, (ubicado en la zona oriente del Estado de México) es producto
de la mezcla entre los chichimecas del norte y las primeras grandes
civilizaciones del suroeste, tal como lo fueron los olmecas. Generando así una nueva generación, los acolhuas.
Dichos
encuentros entre culturas permitieron que durante la época precolombina se
llevaran a cambio grandes desarrollos que permitieron una mejora en las
condiciones de vida, así como establecer un nuevo orden social.
Historia
de México II persigue cuatro propósitos fundamentales que podemos encontrar en
la siguiente dirección http://benv.edu.mx/EduSec/5semes/historia/hist_mex2.pdf,
donde se encuentra el programa que guía las orientaciones, propósitos y
actividades del curso. Sin embargo, para darle sentido a este blog nos basaremos
en tres propósitos principalmente.
Que
los docentes en formación:
*Desarrollen
la capacidad de identificar procesos de cambio, continuidad y ruptura; causas y
consecuencias; así como la influencia de los individuos y el medio geográfico
en el desarrollo de acontecimientos y procesos históricos.
*Adquieran
conocimientos fundamentales que permitan consolidar el dominio del campo
disciplinario de la especialidad para enseñar con seguridad y eficacia los temas
incluidos en los programas de estudio de la educación secundaria.
*Establezcan
relaciones entre la historia de México y la de otros pueblos del mundo; en
particular, que identifiquen procesos de conflicto, dominación e influencia mutua.
A
pesar de que el tema de Acolhuacan no se encuentra entre los siglo XIX y XX que
comprende esta asignatura, forma parte de aquellos antecedentes necesarios de
conocer para comprender mejor el proceso de independencia y las características
de la Nueva Nación. Es decir, que, de acuerdo a los propósitos generales del
programa, resulta esencial conocer el México prehispánico para identificar los
procesos de cambio, continuidad y ruptura, así como las causas y consecuencias
entre los hechos que propiciaron nuestra conquista, colonización e incluso el
proceso de independencia y los primeros años de vida independiente.
Pero
¿Cuál es el sentido de encontrar una ilación entre los sucesos? Debemos
comprender que todo hecho tiene un antecedente, en este caso, nuestra
independencia y sus bases ideológicas surgen precisamente de la nostalgia
existente entre la población que recordaba las formas de vida prehispánicas,
los valores y costumbres que preservábamos en ese entonces, todo ello en
contraste con la vida colonial, llena de preceptos que pasaban por encima del
propio mexicano, quien se veía reducido a proveerle a la corona los productos
que se elaboraban u obtenía de aquí.
Además
de ser útil para comprender mejor el periodo estudiado en clase y fortalecer
las nociones de la historia, debemos recordar que también enriquece nuestro
acervo personal, y ello coadyuva en
nuestra formación docente, ya que también promueve el fortalecimiento de los
contenidos de la especialidad, es una fuente de información que permite ampliar
nuestra visión y no limitarnos a lo que se establece como contenido en los
libros de historia de secundaria, lo cual facilita la construcción de una
propia perspectiva, aunque no forzosamente es nuestro deber generar en los
alumnos esa misma concepción que tenemos. Es preciso que de igual forma los
estudiantes de secundaria forjen sus propias conclusiones basadas ahora en el
libro de texto, diversas fuentes de información y la instrucción del maestro.
Para
consolidar nuestros conocimientos y lograr aprendizajes significativos en los
alumnos, es necesario que llevemos a cabo una profunda reflexión, la cual no es
posible si nos cerramos al contenido de la historia patria, por ello, para
conocer y comprender mejor nuestros procesos resulta fundamental la
aproximación a los contenidos de Historia Universal, lo cual nos ofrece un
panorama más amplio de las civilizaciones contemporáneas y cómo es que los
diversos factores confluyen para que los hechos se den de diferentes formas.
Es
decir, no podemos analizar ni mucho menos valorar el legado que nos dejaron
nuestros antepasados si no tenemos los conocimientos mínimos sobre lo que
pasaba en ese tiempo en otro lugar, por lo menos, dentro de nuestro mismo
continente ¿Qué pasaba en el norte? ¿Qué pasaba en el sur? ¿Cuál fue su
influencia en nuestras culturas mesoamericanas? La verdadera misión de las
lecciones de historia es darle una intención, un sentido y significado a los
contenidos, sólo serán trascendentes, cuando nos dediquemos a estudiar la
historia con el fin de conocer y valorar las sociedades antiguas, rescatando
los elementos importantes con el fin de aplicarlos en nuestra vida.
Pero
dejémonos de parafraseo, es necesaria una ejemplificación de lo verdaderamente
importante del estudio de la historia. Retomando como eje temático El cerro de
los melones, ¿qué impacto tendría llevar a los alumnos a visitar el recinto, si
no tienen un antecedente de la importancia del lugar, vaya, si no conocen por
lo menos la historia que envuelve al municipio texcocano? Ah pero eso sí, el
docente está seguro que con la visita los conocimientos quedarán fijados en los
alumnos. A caso ¿Verdaderamente tendrá un aprendizaje significativo el visitar
la zona si no ubica a quienes habitaron dicho lugar, si le hablan de tipos de
construcciones que no son capaces de imaginar? Es evidente que no, y por ello,
resulta fundamental que el docente explore la zona previamente y ubique las
nociones necesarias para que el alumno vaya preparado para tener su
acercamiento con los vestigios.
Cada
contenido requiere de una orientación diferente, de representaciones y liga con
su realidad, en este caso, el cerro de los melones no es sólo un recinto
arqueológico mas de nuestra época prehispánica, representa aquella oportunidad
de contrastar el paisaje natural de hace más de 500 años con el actual, es una
especie muy sui generis de convivir
en dos dimensiones temporales muy distintas, imaginar la vida en el pasado, las
necesidades y motivaciones de la población, en fin.
Como
docentes, debemos incitar la prevalencia, el cuidado y promoción de sitios como
este ya que en muchos años seguramente los avances tecnológicos serán mayores,
pero ello no significará que se pierda el asombro sobre los primeros pasos que
dio el hombre mesoamericano


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